martes, 15 de abril de 2014

Gody Álvarez: Un comunista revolucionario

[Vamos! Nº26]  Se cumplen 38 años de su secuestro y asesinato. El próximo 23 de abril se cumplen 38 años de la desaparición y asesinato de Cesar Gody Álvarez, el Gordo Antonio. Sigue siendo ejemplo de convicción y de entrega a la causa liberadora de la clase obrera, a la lucha por el desarrollo del marxismo-leninismo-maoismo y al fortalecimiento de la línea revolucionaria proletaria del Partido de vanguardia.


Firme luchador contra el oportunismo, el reformismo y el revisionismo. Fue fundador del PCR de Córdoba, protagonista y organizador del Córdobazo, de la recuperación junto con René Salamanca del SMATA Córdoba y la histórica ocupación de la fábrica Perdriel.

Reproducimos extractos de una nota de Agustín Funes, delegado de Perdriel en aquellos años y compañero de militancia del Gordo Antonio (1).

“Durante todo ese período, hasta el Cordobazo, Antonio (Cesar Gody Álvarez) vivió lleno de ansiedad, muy preocupado, durante todo el día en movimiento, lleno de iniciativas para todos y cada uno. El veía venir las cosas y su lucha era para llegar con el Partido y con nosotros en mejores condiciones.
Es entonces cuando el Partido pone el centro en los Cuerpos de Delegados de sección y de grandes empresas de concentración proletaria, apuntando como principal vía de acumulación revolucionaria en el movimiento obrero, lo cual luego se expresaría en el Capítulo VI de las Resoluciones del II Congreso del Partido.
Si antes del Cordobazo Antonio vibraba y nos hacía vibrar, después estuvo más junto a nosotros y con Pablo (René Salamanca) a su lado a lo largo de todo un período de discusión. Nos hicieron tomar conciencia de que teníamos que ganar el Smata de Córdoba y que era posible. Después del Cordobazo ya nada fue igual en Argentina, en especial en Córdoba. Tampoco nosotros -que habíamos sido los principales protagonistas de esa gloriosa jornada- éramos los mismos. El balance y las definiciones que el Partido sacó de esa jornada y del proceso anterior, hizo que nosotros viviéramos y sintiéramos que, por primera vez un partido tomaba nuestra lucha, nuestras experiencias y a nosotros mismos como principales actores. Vivimos esas conclusiones como el resultado de su perseverancia, su línea y su Partido. Y ahí nomás y sobre caliente la consigna: tomar los Cuerpos de Delegados de sección como estado mayor de esas masas para derrotar a los jerarcas traidores del movimiento obrero y recuperar las organizaciones sindicales...
Para esto tuvimos que transitar por ese camino ya abierto durante todo el año ‘69 y a comienzos del ‘70; período en el cual creció la agrupación 1º de Mayo, se tonificó, fortaleció y creció el Partido. Y la figura de Antonio -sin temor a equivocarme- fue para nosotros lo principal al tiempo que ya Pablo se perfilaba con relieves salientes de dirigente obrero y político y, para nosotros, venía a ser como el hijo mayor de Antonio y el mejor ejemplo de lo que puede la línea del Partido, en lo que hace a la transformación de un obrero de fila en dirigente político revolucionario del proletariado...”

(1) Publicado en la revista Política y Teoría, Nº11, diciembre de 1986.