martes, 15 de julio de 2014

Lear: Nuevo bloqueo y paro de la producción

[Vamos! Nº32]  La lucha contra las suspensiones y los despidos. La empresa sigue sin dejar entrar a los delegados dentro de la fábrica. Una medida ilegal, defendida por la Bonaerense y la Gendarmería. Pero enfrentada por los obreros.



El viernes 11/7 por la mañana los delegados de la Comisión Interna de Lear hicieron un nuevo intento para entrar a la planta, esta vez con la cautelar en mano que resolvía que la empresa debe dejar entrar a los representantes gremiales. Pero, como era de esperar, la empresa yanqui se niega.
“La empresa está en la ilegalidad desde que empezó el conflicto”, acusó Silvio Fanti, uno de los delegados, y agregó: “Nosotros tenemos [en la puerta de la fábrica] 300 o 400, entre infantería y gendarmes, para reprimirnos a nosotros cuando tendrían que estar reprimiendo a la empresa o forzando a que la empresa me deje entrar. Es el mundo del revés”. Pero la respuesta obrera también viene siendo clara y ese día volvieron a parar la producción. Nuevamente, los obreros fueron rodeados de otras organizaciones combativas.
El conflicto comenzó cuando el 27 de mayo la empresa decide suspender 330 compañeros. Lear no tiene preventivo de crisis, por lo que la Interna hizo una presentación y el día 2 de junio salió una resolución del Ministerio a favor de los trabajadores. Pero tanto empresa como SMATA hacen caso omiso. A los 15 días, Lear suspendió a 220 compañeros por 30 días sin goce de sueldo. Y el 27 de junio ahí empiezan los despidos: “Actualmente son más de 130 pero en palabras de la empresa les va a llegar los despidos a 200 compañeros”, precisa el delegado y agrega: “No les paga liquidación final, no les paga nada, o sea que es una crisis tremenda, tenemos un montón de compañeros sin plata. El ataque es feroz”, afirmó el delegado.
El 1º de julio se hizo el primer paro en Lear y la empresa decide no dejar pasar a los delegados a cumplir sus funciones “porque sabe que la planta sigue parada”. Con el bloqueo del viernes ya van tres días más que la empresa no pudo producir. “El primer no entró nadie. El segundo corte que hicimos habrán entrado 60 o 70 personas. Y el de hoy entraron 30 nomás. O sea que fue un exitazo”, evaluó Fanti y agregó que el compañero “sabe que es difícil, tiene miedo, pero igual hoy decidió irse a la casa”.
Al cierre de esta edición se volvía a convocar un bloqueo y jornada nacional en apoyo. “Lo único que a nosotros nos falta es poder entrar para tener la temperatura del compañero de adentro y volver a parar la planta. Y eso es lo que tiene miedo la fábrica, por eso no nos deja entrar. Está difícil, pero los compañeros que tengo son muy honestos, peleadores, y vamos a ir hasta el final. Nadie sabe cuál va a ser el resultado pero hasta ahora vamos bien encaminados”, finalizó el delegado.

Madrugada del martes 8/7, segundo bloqueo exitoso.
Cuando hubo un SMATA dirigido por el clasismo
El SMATA (Sindicato de Mecánicos y Afines del Transporte Automotor) agrupa a todos los obreros de las empresas automotrices del país. Desde el 2012 su Secretario General es Ricardo Pignanelli, electo con lista única (la Lista Verde). Es uno de los sucesores de José Rodríguez, Secretario General del SMATA Nacional durante 36 años, hasta su muerte en 2009. 
Pero no siempre los traidores pudieron manejar totalmente al SMATA. En 1972, la seccional cordobesa del SMATA fue recuperada por los trabajadores con la Lista Marrón encabezada por René Salamanca, un comunista revolucionario del PCR de Córdoba conducido por César Gody Álvarez (ambos miembros de su Comité Central). 
La acción del SMATA cordobés en estos años marcó un contraste total con José Rodríguez (y con su sucesor Pignanelli). Se llevó adelante la más profunda democracia sindical, con permanentes asambleas generales y de planta, que tenían la facultad de revocar a los dirigentes. Con poderosos cuerpos de delegados y comisiones internas de fábrica, que se incorporaron a las reuniones de Comisión Ejecutiva del Sindicato. Los miembros de la Comisión Directiva ganaban el mismo sueldo que los trabajadores y rotaban periódicamente entre sus funciones gremiales y la vuelta a la línea de producción en las fábricas. Así, hubo un SMATA dirigido por el clasismo.
El SMATA Córdoba se convirtió en real expresión de los trabajadores, conquistó importantes reivindicaciones, entre ellas la recuperación del sábado inglés, y se transformó en un ejemplo e impulsor de un reagrupamiento obrero, popular y antiimperialista. Fue uno de los sindicatos que, encabezado por Salamanca, denunció el golpe de Estado y realizó un paro el mismo 24 de marzo de 1976. 
Con la intervención por parte del SMATA Nacional de Rodríguez y posteriormente con la dictadura fascista ahogaron este proceso y restablecieron el control del sindicato de los mecánicos. Rodríguez fue un activo golpista en 1976 y fue señalado como entregador de obreros de Mercedes-Benz durante la dictadura.
Hoy, cuando entre los obreros emerge una vez más la lucha contra el ajuste, nuevamente se pone sobre la mesa la necesidad de unirse y luchar por barrer a estos jerarcas, recuperando los cuerpos de delegados, comisiones internas y delegados para que, con el ejemplo de Salamanca y el SMATA Córdoba de los ‘70, estén verdaderamente al servicio de los trabajadores. 

La empresa yanqui, “cuidada” por la Bonaerense y Gendarmería.